Fuera de la Iglesia no hay salvación

PADRE, esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo" (Jn 17,3).

Con estas alentadoras palabras, Jesucristo, nuestro Señor, inaugura el nuevo sendero de la redención universal. A esta participación en la vida intratrinitaria se accede a través de la única Iglesia fundada por el mismo Señor(Mt. 16.18), según la enseñanza unánime de las Sagradas Escrituras y de los Padres.

La "ecclesia" se define como la "asamblea de los bautizados", reunida en torno a su obispo y en perfecta comunión con la cabeza del colegio espiscopal, es decir del papa, que como sucesor de Pedro  tiene la responsabilidad de custodiar a todo el rebaño.

Esta asamblea, que es el Cuerpo de Cristo se define por sus 4 atributos. En el símbolo de la fe(el Credo) se confiesa justo después de  la fe en la santísima Trinidad, la fe en la Iglesia "una, santa, católica y apostólica", 4 virtudes complementarias de la Iglesia, de las que no se puede prescindir sin acarrear grave daño para todo el Cuerpo de Cristo. Lo cual fue evidente en las primeras comunidades protestantes del siglo XVI(luteranos, anglicanos, calvinistas y anabaptistas)sus consecuencias inmediatas fueron cisma y herejía tras abandonar la fe

Una de las frases más icónicas de los Padres, particularmente de San Agustín era:"Fuera de la Iglesia Católica no hay salvación". Esta era no sólo una sana advertencia contra los grupos de dudosa ortodoxia de su época, sino una confesión compartida en oriente y occidente sobre la universalidad y necesidad de la Iglesia. El Catecismo lo expresa de la siguiente manera:

...«basado en la sagrada Escritura y en la Tradición, enseña que esta Iglesia peregrina es necesaria para la salvación.Cristo, en efecto, es el único Mediador y camino de salvación que se nos hace presente en su Cuerpo, en la Iglesia. Él, al inculcar con palabras, bien explícitas, la necesidad de la fe y del bautismo, confirmó al mismo tiempo la necesidad de la Iglesia, en la que entran los hombres por el Bautismo como por una puerta. Por eso, no podrían salvarse los que sabiendo que Dios fundó, por medio de Jesucristo, la Iglesia católica como necesaria para la salvación, sin embargo, no hubiesen querido entrar o perseverar en ella» (LG 14).(CIC 846)

Y continúa el Catecismo estableciendo una excepción en el numeral 847:

Esta afirmación no se refiere a los que, sin culpa suya, no conocen a Cristo y a su Iglesia: «Los que sin culpa suya no conocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan a Dios con sincero corazón e intentan en su vida, con la ayuda de la gracia, hacer la voluntad de Dios, conocida a través de lo que les dice su conciencia, pueden conseguir la salvación eterna (LG 16; cf DS 3866-3872).

En una próxima entrega intentaré analizar un poco más sobre las características de la  Iglesia no sólo con pasajes de la Palabra, los concilios y los Padres sino en contraste también con las enseñanzas de los reformadores protestantes y como su cosmovisión de fe ha influenciado el panorama actual del cristianismo occidental.

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